Un presunto complot terrorista contra la ciudad de Boston resultó ser una falsa alarma.

El Departamento Federal de Investigaciones, FBI, determinó que la aparente amenaza no tenía credibilidad, y que no había planes terroristas ni se estaba llevando a cabo ninguna actividad al respecto.

Investigadores ahora creen que un mexicano identificado como José Ernesto Beltrán Quiñónez, inventó la amenaza en una disputa con migrantes chinos a los que ayudó a ingresar ilegalmente a través de la frontera con Estados Unidos.

Beltrán presuntamente llamó a la patrulla de caminos de California el 17 de enero y dijo que cuatro chinos y dos iraquíes estaban planeando obtener material nuclear y efectuar un ataque en Boston.

El FBI eventualmente interrogó a 14 personas pero notó que la amenaza no podía ser corroborada.