Estados Unidos pasó de una escasez a un excedente de vacunas contra la gripe creando un nuevo problema para las autoridades de salud, una posible pérdida de millones de dosis.

Millones de personas saludables en Estados Unidos siguieron las recomendaciones del gobierno en octubre pasado de no vacunarse.

Problemas surgidos con la empresa fabricante británica de las vacunas inesperadamente redujeron el suministro de dosis para Estados Unidos en la mitad.

La vacuna solo ha sido suministrada a los niños, ancianos y enfermos crónicos.

Desde entonces, la poca demanda y una temporada baja en casos de influenza han producido un excedente de vacunas.

La temporada se aproxima a su fin y las autoridades han dicho que desecharán las dosis no usadas, lo que representaría una pérdida de millones de dólares.