Una enorme tormenta de nieve cubrió el noreste de Estados Unidos, haciendo que las vías sean peligrosas para el tránsito y paralizando virtualmente el tráfico aéreo.

La tormenta arrojó 60 centímetros de nieve en algunas áreas, y las frígidas temperaturas se sienten aún más frías con vientos que alcanzan ráfagas de hasta 97 kilómetros por hora.

Miles de trabajadores desafiaron la nieve para limpiar las calles y las autoridades exhortaron a la población a permanecer en sus casas.

La tormenta forzó a la cancelación de cientos de vuelos en el noreste y el medio oeste, zonas azotadas por el fenómeno climático.

Un avión de carga se salió de la pista en el aeropuerto Kennedy en Nueva York, pero no hubo heridos.

Hubo interrupciones del servicio de energía eléctrica en Massachussets, que junto a Rhode Island, declararon estado de emergencia. Soldados de la Guardia Nacional ayudan a limpiar las calles y a evacuar a residentes de las áreas costeras.