La policía alemana informó haber detenido a 22 presuntos extremistas islámicos vínculados con grupos militantes.

Según las autoridades, los detenidos en ciudades de todo el país son sospechosos de estar relacionados con una red criminal basada en la ciudad de Ulm, en el sur de Alemania.

Se informó que entre los detenidos se incluyen ciudadanos alemanes y de países árabes.

Los detenidos han sido acusados de contrabando, fraude y posesión de documentos falsos que permitían a los individuos residir ilegalmente en Alemania.

Además, han sido acusados de proporcionar apoyo logístico y financiero a redes terroristas islámicas.

Las autoridades acusan a los sospechosos de divulgar sus creencias de una manera que incitaba al odio racial y de buscar reclutas para la guerra santa del islam, o jihad.

La policía requisó más de 50 edificios en allanamientos coordinados efectuados durante la madrugada, que incluyeron mezquitas, apartamentos y centros de llamadas de larga distancia.