Insurgentes llevaron a cabo una ola de ataques en todo Irak este lunes, incluyendo por lo menos dos atentados suicidas con bombas, mientas presionan con su campaña de violencia al aproximarse la elección del 30 de enero en su país.

En la normalmente tranquila ciudad de Basora, ataques con bombas casi simultáneos contra el edificio del Ministerio del Interior y una estación de policía provocaron heridas a por lo menos cinco iraquíes.

Horas antes, otro atacante suicida embistió con un coche-bomba una estación de policía en el Sur de Bagdad, dando muerte a por lo menos tres personas.

También este lunes, la Organización al-Qaeda para la Guerra Santa en Irak , de Abú Musab al-Zarqawi, asesinó al subjefe de policía de Bagdad, el brigadier Amer Nayef y a su hijo.

En otras partes de la capital, dos soldados estadounidenses fueron muertos y otros cuatro resultaron heridos cuando su vehículo blindado pasó sobre una bomba en el camino.