Insurgentes en Iraq dieron muerte a nueve soldados estadounidenses el jueves en los más recientes actos de violencia previos a las elecciones del 30 de enero.

Siete de los soldados norteamericanos perecieron cuando su vehículo chocó contra un artefacto explosivo en Bagdad durante una patrulla de rutina.

Al oeste de la capital, en la provincia al-Anbar, dos infantes de Marina de Estados Unidos murieron cuando llevaban a cabo operaciones de seguridad.

Los ataques tienen lugar en momentos en que el primer ministro interino iraquí, Iyad Allawi, extendió las leyes de emergencia por un mes adicional.

Las leyes, que han estado en efecto durante dos meses, dan al gobierno iraquí el poder de imponer toques de queda y restringir el movimiento de la población entre ciudad y ciudad.