Las autoridades iraquíes informaron que por lo menos 15 personas murieron en un ataque suicida contra una academia de policía al sur de Bagdad.

Horas antes, en el oeste de Bagadad, un coche bomba dirigido a un convoy militar estadounidense mató a dos civiles iraquíes.

El grupo extremista Ejército de Ansar al-Sunna, se atribuyó responsabilidad por el ataque.

En el oeste, en Ramadi, cuatro civiles fueron muertos en enfrentamientos entre tropas de Estados Unidos e insurgentes.

Sin embargo, mientras continúa la violencia, el primer ministro interino, Iyad Allawi, insistió en que las elecciones del 30 de enero tendrá lugar como está programado.

Mientas tanto, el general estadounidense a cargo de las fuerzas de su país en Bagdad, general de brigada Peter Chiarelli, dijo que más de 35 mil soldados estadounidenses patrullarán la capital el día de la elección para hacer que la ciudad sea lo más segura posible para los votantes.