Miles de manifestantes, enfurecidos por los aparentes asesinatos de siete empresarios locales, tomaron la sede del gobierno en la República rusa de Karachayevo-Cherkessia.

Por lo menos dos mil personas forzaron las puertas de la oficina de la presidencia, hoy, mientras el mandatario huía por la puerta trasera.

Los manifestantes destrozaron los muebles y equipos e hirieron a por lo menos siete oficiales de policía cuando las autoridades usaron gas lacrimógeno para detener su avance.

Los manifestantes querían la renuncia del mandatario tras el descubrimiento de los cadáveres de los siete empresarios, quienes desaparecieron tras entrevistarse con el yerno del presidente.