Los votantes estadounidenses no eligen directamente a su presidente. La contienda presidencial la decide el colegio electoral.

El colegio electoral se compone de representantes de todos los 50 estados, y el Distrito de Columbia, donde está Washington D.C. Cada estado recibe un número de votos electorales, en proporción a su representación en el Congreso y su población. Mientras más poblado sea un Estado, más votos electorales tiene.

En casi todos los casos, el candidato que gana el mayor número de votos populares en un Estado es el que obtiene los votos electorales de este estado.

Los representantes del colegio electoral se reúnen en la capital de su estado a mediados de diciembre para depositar su voto. Para ganar las elecciones, un candidato presidencial debe recibir una mayoría simple, es decir, por lo menos 270 del total de 538 votos electorales.

La Comisión Electoral Federal describe la función del Colegio Electoral así: "Asegurarse de que el Presidente de los Estados Unidos obtenga suficiente apoyo popular para gobernar, y que ese apoyo popular esté distribuido suficientemente a todo lo largo del país para permitirle gobernar efectivamente."