El presidente George W. Bush y el senador John Kerry inician una dinámica movilización de votantes en un esfuerzos por asegurar el apoyo de último minuto en la carrera por la presidencia, con la esperanza de volcar a su favor la equilibrada carrera presidencial.

Los esfuerzos de movilizar oleadas de votantes es el primer objetivo en un puñado de estados considerados decisivos para una elección presidencial que se presenta muy pareja.

La campaña de los Republicanos en apoyo a Bush y la de los demócratas en apoyo de John Kerry tienen la esperanza de obtener el apoyo potencial de votante y ganar los votos electoral en estados clave como Florida, Ohio, Iowa y Pensilvania.

Ambas campañas han movilizado cientos de miles de voluntarios y han pagado a empleados para distribuir volantes y golpear puerta a puerta, así como llamar por teléfono a tantos votantes como sea posible.

El diario The Washington Post dijo que la movilización de votantes del presidente Bush ha destinado más de 125 millones de dólar, por lo menos el triple de lo que usaron para las elecciones del año 2000, mientras los Demócratas han usado 60 millones, el doble de lo desplegado cuatro años atrás.