La cámara alta del Parlamento de Rusia aprobó por abrumadora mayoría el Protocolo de Kyoto para combatir el calentamiento global, despejando el camino para hacer obligatorio el tratado internacional.

La aprobación de este miércoles permite al presidente Vladimir Putin firmar el acuerdo, y notificar su decisión a las Naciones Unidas. La cámara baja o Duma aprobó el protocolo de Kyoto el viernes pasado.

El pacto internacional creado en 1997 requiere la ratificación por parte de los países industrializados que constituyen el 55% de las emisiones que causan el calentamiento global.

Con la aprobación de Rusia se supera esa marca, a pesar de la renuencia de Estados Unidos a firmar el protocolo.