Funcionarios estadounidenses y rusos dijeron que acordaron firmar un nuevo contrato de alquiler para la lujosa residencia del embajador de Estados Unidos en la capital rusa.

El nuevo convenio soluciona una disputa sobre el viejo contrato firmado a mediados de la década de 1980, antes de que se devaluara el rublo, tras la desintegración de la Unión Soviética.

El gobierno de Moscú se quejaba de que Estados Unidos solamente pagaba aproximadamente tres dólares anuales por la espaciosa residencia en un barrio de primera clase, y debería pagar mucho más.

Ninguno de los dos países reveló los términos del nuevo contrato de arriendo de 49 años, pero funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Moscú señalaron que refleja el valor de la mansión.