El gobierno ruso aprobó el Protocolo de Kyoto sobre el calentamiento global, lo cual despeja el camino para que el Parlamento vote para ratificarlo.

El Protocolo de Kyoto tiene el propósito de reducir la emisión de gases a la atmósfera por automotores y fábricas.

Para que el acuerdo entre en vigor, deberá ser ratificado por un número de países responsable del 55 por ciento de dichas emisiones.

Estados Unidos ha rechazado el pacto. No obstante, con la ratificación de Rusia, habría suficiente apoyo para su ratificación.

A comienzos de este año, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se comprometió a acelerar el proceso de aprobación del protocolo por su país, a cambio del apoyo de la Unión Europea a la solicitud de Rusia para unirse a la Organización Mundial de Comercio.