El gobierno de Estados Unidos estaría a punto de poner en marcha una serie de importantes medidas de seguridad tendientes a desbaratar cualquier complot terrorista contra la campaña presidencial y las elecciones del 2 de noviembre.

En contraste a los planes de seguridad previos, que enfatizaban la confidencialidad, las autoridades estarían planeando adoptar una serie de precauciones de amplio conocimiento público.

El Washington Post citó a funcionarios antiterrorismo, quienes señalaron que las medidas incluirían intensos controles por parte del FBI y un aumento del uso de listas de terroristas, además de estrictas medidas de seguridad de los sitios de votación.

El periódico señala que los funcionarios reconocen que no hay evidencia de un complot terrorista específico.

Además, aparentemente piensan que al publicitar un plan antiterrorista podrían desbaratar cualquier plan de al-Qaeda o de grupos relacionados que traten de impactar las elecciones estadounidenses.