Residentes de Nueva Orleans, en el suroriental estado de Luisiana, huyen de la histórica ciudad en anticipación de la llegada del huracán Iván, a sabiendas de que Nueva Orleans ha sido siempre vulnerable al destructivo poder de las tormentas.

La ciudad está ubicada en una cuenca natural a unos dos metros bajo el nivel del mar. En el norte está el lago Pontchartrain y hacia el sur el río Mississippi y su delta.

Cuando la ciudad fue fundada en 1718, se construyeron diques para retener el río, pero fueron reconstruidos a mayor altura después de la inundación causada por el huracán Betsy en septiembre de 1965.

Betsy dejó decenas de muertos y miles de millones de dólares en daños.