El candidato demócrata John Kerry fustigó el lunes al presidente estadounidense George W. Bush por permitir que venciera una prohibición contra los rifles de asalto.

También dijo que los recortes de impuestos del mandatario tuvieron como costo una menor presencia de la policía en las calles y recortes en los programas para luchar contra la droga.

Kerry, que enfrentará a Bush en las elecciones del 2 de noviembre, dijo que el presidente había optado por "sus poderosos amigos con conexiones" en un acuerdo con los grupos de cabildeo a favor de las armas, por encima de los policías y las familias que prometió proteger.

"Hace diez años, con el liderazgo de los oficiales de policía de todo el país, aprobamos una dura ley contra el delito para proteger a Estados Unidos," dijo el senador por Massachusetts ante partidarios en el Centro Thurgood Marshall.

"En una dura pelea, nos aseguramos de que los delincuentes no pudieran poner sus manos en las armas militares de asalto, y pusimos 100.000 policías en las comunidades de nuestra nación, donde podían hacer un impacto para detener los delitos," añadió el candidato.

Bajo una prohibición de hace 10 años, que entró en vigencia en 1994, ciertas armas de asalto poderosas, de tipo militar, fueron prohibidas. En la ley, que venció a primera hora del lunes, también se prohibieron los cartuchos de municiones de alta capacidad que contienen más de 10 rondas de disparos.

Kerry, quien dijo ser un cazador de toda la vida y se ha presentado como un amante de la vida al aire libre para apelar a los votantes más conservadores, juró defender la segunda enmienda de la Constitución, que permite que los estadounidenses porten armas.

Pero criticó a Bush por proponer recortes al Servicio de Policía Orientado a la Comunidad (COPS por su sigla en inglés), un programa que el senador ayudó a aprobar hace 10 años.

Este programa otorga donaciones a agencias estatales y locales para que contraten a oficiales de policía. Bush propuso recortarlo de 482 millones de dólares a 97 millones de dólares el próximo año.

"Mañana, por primera vez en 10 años, cuando un asesino entre en una armería, cuando un terrorista vaya a una exposición de armas en algún lugar de Estados Unidos, cuando quieran comprar un AK-47 o alguna otra arma militar de asalto, van a escuchar la palabra 'seguro,"' dijo Kerry.

El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, calificó a la acusación como "otro ataque falso del senador Kerry."

"La mejor manera de evitar la violencia que se comete con armas, es perseguir vigorosamente los delitos que se cometen con armas," dijo McClellan, quien agregó que Bush quería que siguiera en vigor la ley, pero que el Congreso no lo deseaba.

No obstante, Bush no presionó para que se renovara.