La séptima empresa aérea más grande de Estados Unidos, U.S. Airways, se declaró en protección de bancarrota por segunda vez en dos años.

La línea aérea pidió a una corte federal del estado de Virginia que reestructure su protección por no haber podido obtener 800 millones de dólares en reducción de costos laborales de importantes miembros del sindicato de trabajadores de esa firma.

U.S. Airways señaló que operará normalmente mientras se reorganiza como una empresa aérea de bajo costo.

A principios de la semana pasada la aerolínea estadounidense Delta anunció que reduciría siete mil empleos en el próximo año y medio, y la empresa italiana Alitalia dijo que recortará cinco mil puestos de trabajo.

La elevación de los precios del combustible y la intensa competencia de firmas aéreas de bajo costo han afectado a las principales aerolíneas.