Como reproche claro a una nueva política del gobierno del presidente George Bush, la cámara baja del Congreso federal aprobó ayer evitar que el Departamento de Trabajo ponga en práctica regulaciones sobre tiempo extra que, según críticos, haría que millones de trabajadores no sean remunerados por su trabajo adicional.

La votación de 223 a 193 en favor de bloquear la regulación desafió a la Casa Blanca.

Existe la amenaza de un veto a una amplia iniciativa de ley de gasto, ahora en la cámara baja, si ésta contiene cualquier materia que altere los reglamentos que entraron en vigor el 23 de agosto.

Al respecto, un portavoz del presidente Bush, Trent Duffy, dijo: "Este es un paso en el proceso legislativo. Seguimos trabajando con el Congreso".

La aprobación contó con el apoyo de 22 republicanos. Para Bush, esta fue la segunda derrota en el Congreso, en igual número de días.

El miércoles el Senado desestimó una amenaza de veto del presidente y votó en favor de evitar que Bush permita que algunos puestos del Departamento de Seguridad Interna sean ocupados por trabajadores del sector privado.