El Papa Juan Pablo Segundo condenó todo actos violento contra la niñez, a raíz de la masacre ocurrida la semana pasada en el sur de Rusia, en la que perecieron 335 personas, en su mayoría niños de escuela.

El pontífice denunció hoy en el Vaticano lo que calificó como el “cruel fanatismo” y el “ desprecio malsano del ser humano” que condujo a las muertes acaecidas en una escuela rusa.

Juan Pablo II agregó que sus pensamientos están con todos los niños que sufrieron, incluyendo con aquellos que son obligados portar armas y aquellos que son maltratados y humillados.

Ocho grupos defensores de los derechos humanos. Entre ellos Amnistía Internacional emitieron una declaración conjunta diciendo que la toma de la escuela de Béslan fue un ataque contra el derechos mas fundamental, el “derecho a la vida”.