Los abogados del ex presidente de Yugoslavia, Slobódan Milósevic, llamaron al primer testigo de defensa, mientras el acusado denunciaba al tribunal de La Haya por haberlo despojado de su derecho a conducir su propia defensa contra las acusaciones de crímenes de guerra formuladas en su contra.

El testigo, antiguo profesor de derecho de Milósevic, Smilja Avramov, quien además fue asesor legal del Ministerio de Relaciones Exteriores yugoslavo en la década de 1990, dijo que había ejercido un máximo de tolerancia y que sólo buscaba preservar la Yugoslavia federal.

Milósevic denunció al tribunal por haberlo privado de su derecho a conducir su defensa y por haberle designado abogados.

Insistió que los abogados, Steven Kay y Gilian Higgins, no lo representan a él sino al tribunal, y se negó a reunirse con ellos. El tribunal procedió entonces a desconectar su micrófono.

El tribunal nombró abogados de oficio después que informes médicos hicieron constar que Milósevic no estaba en capacidad de representarse a sí mismo.