En todo Rusia, banderas nacionales ondean este lunes a media asta mientras la nación llora a cientos de víctimas del incidente mortal de rehenes la semana pasada en una escuela de la República de Osetia del Norte, en el sur del país.

Familiares apenados en el poblado de Beslan comenzaron el domingo a enterrar sus muertos, y para este lunes se planean más entierros, en el primero de dos días de duelo nacional.

La crisis tuvo un violento fin el viernes cuando tropas atacaron la escuela donde hombres fuertemente armados mantenían cautivos a más de mil personas. Por lo menos 335, la mitad de ellas niños murieron y más de 300 resultaron lesionadas.

Funcionarios dijeron que los soldados asaltaron la escuela después que presuntos rebeldes chechenios comenzaron a disparara contra niños que huían aterrorizados de poderosas explosiones que se produjeron en el interior del inmueble.

El presidente ruso, Vladimir Putin, admitió que la seguridad fue inadecuada y prometió que pronto se tomarán nuevas medidas.