Martín Torrijos, hijo del hombre fuerte de Panamá en la década de 1970, asumió el miércoles como presidente del país centroamericano con el anuncio de un plan de ajuste fiscal y la intención de rehacer las relaciones con Cuba, rotas por el reciente indulto otorgado a anticastristas por parte de la presidenta saliente.

El mandatario, un empresario de 41 años que gobernará por cinco años, dedicó gran parte de su discurso a advertir que comenzará un combate a la corrupción por medio de auditorías a todas las oficinas del gobierno.

El gobierno de la presidenta saliente, Mireya Moscoso, fue a menudo acusado de corrupción, pero nunca se probó ningún caso.