El papa Juan Pablo II dio gracias a Dios por darle fuerza para completar su reciente visita al santuario de la virgen de Lourdes.

Durante su peregrinaje a la hermita francesa el pontífice lució mas saludable y con voz clara se dirigió a los peregrinos reunidos para escuchar su audiencia semanal en su residencia veraniega de Castelgandolfo, cerca de Roma.

En Lourdes, el para de 84 años de edad luchó por terminar su homilía, y en cierto punto dijo en polaco “Ayúdame”.

En ese momento un ayudante le llevó un poco de agua. Sin embargo, hoy, Juan Pablo II quien sufre de Parkinson y artritis severa, lució en mejor forma durante su primera aparición en público desde su regreso.

Tal como se ha hecho costumbre, el santo padre no leyó el discurso y los saludos en su integridad, pero su voz fue clara y su apariencia más fuerte.