La policía británica acusó formalmente a 8 hombres de conspirar para cometer asesinato y otros delitos de terrorismo, dos semanas después de haberlos detenido durante una serie de allanamientos.

Los cargos contra los 8 incluyen: conspiración para causar pánico en el público mediante el uso de materiales radiactivos, gases tóxicos, químicos y o explosivos.

Los acusados forman parte de un grupo de 13 sospechosos detenidos el tres de agosto. Los demás fueron dejados en libertad o acusados con delitos no relacionados con el terrorismo. Se cree que todos son de naciones del sureste asiático.

Sin embargo, la policía británica no confirmó reportes de prensa que indican que uno de ellos es un importante líder de al-Qaida.

Los arrestos en Gran Bretaña fueron vinculados con los que se realizaron en Pakistán y con la elevación del nivel de alerta en varias ciudades estadounidenses.