Una delegación de dirigentes políticos y religiosos de Irak llegó a la convulsionada ciudad sagrada de Nayaf para tratar de poner fin a dos semanas de lucha.

Líderes de una conferencia nacional política en Bagdad enviaron una delegación de ocho personas. La reunión, que comenzó el domingo, para elegir una asamblea interina, ha estado dominada por la crisis de Nayaf.

El asesor de Naciones Unidas, Ibrahim Nawar, quien ayudó a organizar la conferencia, señaló la importancia del esfuerzo de mediación por parte de la conferencia.

El jeque Hussein al-Sadr, familiar del clérigo radical Moqtada al-Sadr, y quien encabeza la delegación, dijo que el grupo no negociará sino que presentará un plan de paz que ofrecerá amnistía a los combatientes del clérigo a cambio de que entreguen sus armas, abandonen los lugares sagrados y se unan al proceso político.

Entre tanto, en Bagdad, por lo menos siete personas murieron y más de 40 resultaron heridas en un ataque con morteros en una concurrida avenida de la ciudad.