Países de Asia y Europa restaron importancia al impacto negativo de los planes estadounidenses para la redistribución de fuerzas destacadas en dos continentes.

Un vocero del gobierno de Alemania dijo este martes que la retirada de unos 30 mil soldados estadounidenses de su país es “una pérdida”. No obstante, agregó que la medida indica que las divisiones en Europa ya fueron superadas.

Karsten Voigt, coordinador de relaciones entre Alemania y Estados Unidos, dijo que pese a los cambios, Alemania seguirá siendo un punto estratégico para las tropas estadounidenses.

El ministro de Defensa de Rusia, Sergei Ivanov, dijo que el gobierno de Moscú no ve motivos para preocuparse por la reubicación de fuerzas, que implica el destacamento de tropas estadounidenses en ex repúblicas soviéticas.

En Corea del Sur, el canciller Ban Ki-moon dijo que su país no cree que habrá grandes cambios en la península, donde actualmente existe una base militar estadounidense importante.

Japón, elogió la decisión indicando que los cambios se adecuarán mejor al ambiente de seguridad global.

El presidente Bush anunció ayer el plan para traer de regreso al país a lo largo de la próxima década a unos 70 mil efectivos desplegados en Europa y Asia, en la mayor redistribución de fuerzas que se hace desde la Segunda Guerra Mundial.

Bush dijo que la estrategia creará un ejército más flexible y mejor preparado para combatir el terrorismo y ahorrará dinero a los contribuyentes.