El presidente de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, cumplió el domingo su primer año de gobierno con avances en el campo económico y alianzas en lo político, pero distanciado de sectores sociales que amenazan con convertirse en un foco permanente de conflictos, según dijeron analistas a la agencia de noticias Reuters.

En 12 meses de gestión, Duarte Frutos aumentó sensiblemente la recaudación fiscal, redujo el caos en la Dirección de Aduanas --considerada un nido de corrupción-- y se puso al día con el pago de la deuda externa vencida para salvar una situación que lo dejó al borde de la cesación de pagos el año pasado.

Consiguió también que los principales organismos internacionales mantuvieran abiertas líneas de créditos gracias a la firma en diciembre de 2003 de un postergado acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que lo obligó a poner en marcha cuestionadas reformas económicas.

Pero analistas locales consideran que estos cambios son todavía insuficientes para encauzar a uno de los países más desiguales de Sudamérica, donde casi la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza y una quinta parte no puede costear una canasta básica de alimentos.