El Papa Juan Pablo II celebró este domingo una misa ante cientos de miles de peregrinos católicos en el santuario de Lourdes en Francia, antes de retornar a Roma.

Al Papa, de 84 años de edad, obviamente dolorido a causa de sus numerosas dolencias físicas, luchó para poder terminar su mensaje ante una enorme congregación.

El Pontífice pidió a sus asistentes que lo ayudaran a terminar su sermón, en momentos en que vacilaba.

Ellos le acercaron agua y pudo terminar su mensaje espiritual, en el que condenó el materialismo y lo profano, y convocó a las mujeres a rechazar el aborto.