El presidente de Perú, Alejandro Toledo, dijo el viernes pasado que no tolerará más actos de corrupción, menos si son cometidos por sus familiares, por lo que le exigió a la justicia investigarlos "caiga quien caiga."

El gobierno de Toledo es azotado por denuncias que no sólo alcanzaron a sus ministros y a un ex asesor, sino hasta a los hermanos del presidente, quien en el 2000 lideró una marcha nacional contra la corrupción de lo que llamó "dictadura" del ex mandatario Alberto Fujimori, ahora prófugo en Japón.

"Amo a mis familiares, pero si alguno está involucrado en algún indicio, por más pequeño que sea, exijo una investigación profunda y todo el peso de la ley, “sea quien sea," dijo Toledo durante un discurso en una ceremonia militar.