El grupo extremista islámico Khalid bin al-Walid liderado por Al Zarqawi, al que se responsabiliza de fatídicos ataques contra intereses locales y extranjeros en Irak, amenazó con atacar con coches bomba a Japón si ese país no retira sus tropas de Irak.

Japón despachó unos 500 soldados al sur de Irak para desarrollar operaciones que no son de combate, destinadas a la reconstrucción de escuelas, la provisión de implementos médicos y agua potable. La misión militar iniciada este año, ha causado polémica en la nación nipona, ya que se trata de la primera misión en una zona de combate, desde la Segunda Guerra Mundial.