La Comisión Internacional de Caza de Ballenas inauguró hoy su reunión anual en la ciudad de Sorrento, Italia.

Se estima que Japón apelará una vez más porque se suspenda la moratoria sobre la cacería comercial de ballenas que ha estado vigente desde 1986, con el fin de evitar la extinción de varias especies que corren ese peligro.

Se requiere una mayoría de tres cuartos de los votos para levantar la prohibición, lo cual se considera poco probable ya que la organización de 57 miembros está dividida en partes casi iguales entre quienes se oponen a resumir la caza comercial de ballenas y quienes la favorecen.

Japón y otras naciones que comercializan la cacería de ballenas, tales como Noruega e Islandia, argumentan que ciertas especies de ballena ya vuelven a ser abundantes y justifican esa cacería.

Grupos conservacionistas se oponen y muchos de sus miembros insisten que sería demasiado difícil controlar las cuotas.