Los bolivianos permanecen profundamente divididos en la víspera de un importante referendo sobre qué hacer con sus reservas de gas natural.

Los votantes decidirán el domingo si aceptar el proyecto del presidente Carlos Mesa de privatizar el gas y exportarlo.

De acuerdo al mandatario las exportaciones traerían inversión extranjera a Bolivia una de las naciones sudamericanas más pobres.

Sin embargo, grupos de trabajadores, facciones empresariales y de indígenas andinos quieren preservar el gas natural para los bolivianos, y han exhortado a un boicot masivo de la votación de pasado mañana. Algunos activistas han estimulado a sus seguidores para que interrumpan el proceso.

La Organización de los Estados Americanos envió 22 observadores a Bolivia para que sirvan de monitores en la votación.

El predecesor de Mesa, Gonzalo Sánchez de Lozada, fue obligado a renunciar en octubre pasado después de una revuelta popular contra sus planes para exportar gas a Chile.