El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, descartó el jueves que un golpe de Estado vaya a desequilibrar la democracia en el país, a tres días de celebrarse un referendo sobre el gas.

La agencia de noticias Reuters informa que el mandatario boliviano dijo sentirse “tranquilo”, tras las versiones y publicaciones sobre una presunta conspiración que buscaría expulsarlo del poder constitucional al que llegó hace nueve meses en la cresta de una revuelta popular.

“Creo que el contexto de una visión de golpe de Estado no existe”, agregó Mesa a los periodistas.

Mesa, un ex periodista y novato político independiente, dijo que algunos movimientos preocupan a los mecanismos de seguridad desplegados para preservar el orden y la tranquilidad en el país.