México y Perú llamaron a sus embajadores ante el gobierno de Cuba tras comentarios críticos acerca de los dos países formulados por el gobernante cubano Fidel Castro en una discurso del 1 de Mayo.

Las autoridades mexicanas también ordenaron a su diplomático que abandone ese país.

Castro fustigó el sábado a los países latinoamericanos que respaldaron una reciente resolución estadounidense en la Organización de las Naciones Unidas criticando los antecedentes de derechos humanos de Cuba. El mandatario cubano dijo que el prestigio de México en el mundo se había, según sus propias palabras, “reducido a cenizas”, especialmente con su apoyo a la declaración de la ONU sobre derechos humanos.

El gobierno de Lima se enojó cuando Castro dijo que la popularidad local del presidente Alejandro Toledo es tan baja, que “no dirige ni puede dirigir nada”.