Los enmascarados que ocuparon la Catedral de San Salvador por casi 30 horas y causaron el miércoles violentos disturbios que dejaron unos 20 lesionados, abandonaron ayer el templo católico confundidos entre manifestantes que les apoyaron.

La ocupación dejó, además un saldo de tres autobuses, una camioneta de prensa y cabinas telefónicas incendiadas, asi como 35 detenidos.

Los ocupantes, que exigían la restitución de unos 100 empleados del Instituto Salvadoreño del Seguro Social despedidos, se quitaron sus gorros pasamontañas y vestimentas negras, y luego de una reunión con el obispo auxiliar de San Salvador y la procuradora de Derechos Humanos, abandonaron la iglesia.

El desalojo debía ser coordinado con el gobierno, pero sorpresivamente las puertas fueron abiertas para el ingreso de manifestantes, con los cuales se confundieron los que se habían tomado la Catedral.