Grupos de derechos humanos, líderes mundiales y personalidades que han sido galardonadas con el Premo Nobel en años anteriores vieron positivamente el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz de este año a la activista iraní Shirin Ebadi.

El ex presidente estadounidense Jimmy Carter, quien recibió el Nobel de la Paz el año pasado, afirmó que Ebadi “probó que una persona firme en sus principios puede influir en la vida de muchos”.

En la República Checa, el ex presidente Vaclav Havel -quien también era candidato y favorito al Nobel de la Paz de este año- ofreció sus felicitaciones.

Y en Londres, el grupo de derechos humanos Amnistía Internacional expresó su beneplácito ante la decisión de la Comisión del Premio Nobel, señalando que la distinción es otorgada en momentos que los principios de derechos humanos se ven crecientemente amenazados.

Sin embargo en Irán, tierra natal de Ebadi, la agencia oficial de noticias IRNA anunció el otorgamiento del galardón sin comentario ni mención alguna respecto al trabajo realizado por Ebadi.

Y en Polonia, Lech Walesa, quien obtuvo el Nobel de la Paz en 1983, afirmó que fue un gran error no hebrslo otorgado este año al Papa Juan Pablo Segundo.

El Pontífice, quien se encuentra enfermo, también figuraba entre los favoritos a recibir la distinción, debido a su oposición a la guerra en Irak, liderada por Estados Unidos, y a otras actividades en favor de la paz.