Miles de personas asistieron al funeral de Mir Aimal Kasi, un paquistaní ejecutado la semana pasada en Estados Unidos por haber asesinado a dos empleados de la Agencia Central de Inteligencia en 1993.

El funeral se realizó este martes en un estadio deportivo de su ciudad natal, Quetta, la capital de la provincia sureña de Baluchistan.

Policías fuertemente armados se mantuvieron en estado de máxima alerta en toda la ciudad. El público llevaba pancartas con emblemas anti-norteamericanos pero la muchedumbre mostró calma durante el servicio fúnebre.

El féretro fue llevado hasta el mausoleo de la familia ubicado en un campo santo en las afueras de la ciudad. El Departamento de Estado advirtió sobre posibles represalias contra ciudadanos e intereses estadounidenses.