Andrés Manuel López Obrador asumirá la presidencia de México, el sábado 1 de diciembre.
Andrés Manuel López Obrador asumirá la presidencia de México, el sábado 1 de diciembre.

A la tercera va la vencida. En su tercer intento, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganó la presidencia de México. Su trayectoria política inició en su nativo Tabasco y ha estado marcada por el activismo, la lucha contra el status quo y un arrasador apoyo popular. ¿Cómo AMLO se convirtió en el 58 presidente del país?

López Obrador es el hijo de dos comerciantes de Tabasco. Nació el 13 de noviembre del 1953 en Villa Tepetitán, municipio Macuspana. A mediados de los 60 la familia se mudó a Villahermosa, donde AMLO terminó el colegio y decidió irse a Ciudad de México a estudiar ciencas políticas en la Universidad Autónoma de México.

Fue en ese momento donde comenzó a gestarse su carrera política. López Obrador vivía en una residencia estudiantil administrada por Carlos Pellicer Cámara, un poeta y candidato a senador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). El entonces universitario se unió a su campaña y más adelante, empezaría a militar en el tradicional partido.

La resistencia del pueblo chontal, un grupo maya de su natal Tabasco, también fue una inspiración que empujó a Lopez Obrador a la política. En 1977 volvió al estado, donde trabajó como delegado del Instituto Nacional Indigenista y vivió en el municipio de Nacajuca.

La convivencia con los indígenas, el ver las condiciones de pobreza en las que vivían -aunque en su territorio hubiera una gran explotación petrolífera- motivó a López Obrador a cultivar un movimiento en contra de la ‘mafia del poder’ y en particular contra Pemex, la empresa nacional de petróleo.

Como representante del PRI en Tabasco desde 1983, López Obrador comenzó a hacer negociaciones entre los trabajadores y Pemex, demandando mejores salarios para los trabajadores. Las posturas radicales de AMLO incomodaron a los miembros del PRI, quienes lo consideraban un comunista, y en 1988 salió del partido.

Campañas populares

López Obrador encontró en el Partido de la Revolución Democrático (PRD), una escisión dentro del PRI,  un espacio para desarrollar sus ideas. Con el PRD se lanzó dos veces a la gobernación de Tabasco y, aunque no ganó, gestó un fuerte movimiento político de resistencia pacífica -ante los supuestos fraudes electorales, la corrupción y la contaminación – tanto a nivel regional como nacional.

En 1996, por ejemplo, organizó bloqueos a las instalaciones petroleras en el estado de Tabasco para pedir compensaciones a los campesinos y pescadores afectados por la contaminación de Pemex.

Para finales de los 90, la militancia de López Obrador la catapultó a la escena nacional y en 2000 fue elegido como alcalde de la Ciudad de México. Sus políticas sociales como programas de pensiones y subsidios para los más vulnerables al igual que su imagen de humildad consiguieron que mantuviera una fuerte tasa de apoyo durante casi todo su mandato.

Sin embargo, en 2005 tuvo que enfrentar lo que se conoce como un proceso de desafuero por parte del PRI y el PAN (Paritdo Acción Nacional). El presidente Vicente Fox, con el apoyo de otros pesos pesados del legislativo y el judicial, buscaron llevar a la cárcel a López Obrador por desacatar una orden judicial al ordenar construir una calle después de que un juez lo prohibiera.

La acción contra AMLO, que tenía también como objetivo inhabilitarlo para las presidenciales de 2006, suscitó un movimiento social sin precedentes, con marchas a las que acudieron más de un millón de personas.

Primeros pasos a la presidencia

Al final del proceso, López Obrador pudo seguir como candidato a la presidencia y enfrentarse a Felipe Calderón, contra quien perdió, después de una campaña marcada por el apoyo popular característico de su base y las acusaciones, que se repetirían en las dos siguientes contiendas, de ser cercano al llamado castrochavismo.

Cuando se leyeron los resultados, AMLO alegó -de nuevo – fraude electoral y se negó a aceptarlos. Sus seguidores organizaron marchas y sentadas en Ciudad de México. Este patrón se repitió cuando perdió las elecciones en 2012 contra el presidente Enrique Peña Nieto.

Esta vez, no obstante, y gracias en parte al descontento de los mexicanos con la fuerte corrupción que permeo todas las capas del mandato de Peña Nieto, López Obrador consiguió lo que quería: convertirse en el presidente de los mexicanos.