A woman holds a sign that reads in English "I don't have COVID, I'm hungry" during an anti-government march. in Quito, Ecuador,…
Una mujer sostiene un cartel con la frase "Yo no tengo Covid, tengo hambre" durante una marcha en Quito, Ecuador, el 16 de julio de 2020.

QUITO, ECUADOR - Un estudio reciente de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) sobre el desempleo y protección social entre los jóvenes ecuatorianos, asevera que “las recesiones afectan más a los jóvenes que a los trabajadores de mayor edad y experiencia, y suelen ser los primeros en ser despedidos o en ver un recorte de sus horas de trabajo”.

Una situación con la que Leyliz Godoy, de 26 años de edad, se siente muy identificada. Ella es una de las aproximadamente 270 mil personas en Ecuador cuyo contrato de trabajo finalizó durante la pandemia por el covid-19.  

“Hemos sido los jóvenes quienes hemos tenido que salir de las diferentes empresas o instituciones en las cuales hemos estado trabajando. Eso trunca nuestro periodo de experiencia laboral”, dijo la joven profesional a la Voz de América.

A sign calls for social distance at a fruit and vegetable stand in Montevideo, Uruguay, Monday, July 27, 2020.
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Elías Tenorio, exsecretario técnico de Juventudes de Ecuador, advierte que el escenario es difícil. Afirma que se hacen necesarias, entre otras cosas, políticas públicas a largo plazo, fortalecer las capacidades, otorgar acceso a tecnología y programas para dar empleo, pero de forma sostenible.

“Que, en el peor escenario, se sigan sosteniendo por la innovación que estos empleos tienen”, dijo el funcionario.

El exministro de Trabajo, Leonardo Berrezueta, destaca las políticas aplicadas en el anterior gobierno para contratar personal joven, especialmente a través de incentivos a las empresas.

Afirma que algunas de esas iniciativas, que ya no están vigentes, pudieron evitar efectos tan graves causados por la pandemia y propone otros mecanismos para la generación de trabajos.

“Bajando las tasas de interés, uno. Dos, inyectando entre dos mil y tres mil millones de dólares a este sector de las micro, pequeñas y medianas empresas para que puedan contratar personal joven”, comentó Berrezueta a la VOA.

La OIT, aún no ha calculado el impacto de la pandemia en cuanto a empleos para los jóvenes en América Latina y el Caribe. Sin embargo, afirma que a nivel general “la tasa de desocupación promedio de la región, que a fines de 2019 era de 8,1%, podría subir entre 4 y 5 puntos porcentuales”.  

Ignacio Moisés Corea Sánchez
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