Entre los participantes estuvieron: Erick Lee, director ejecutivo de la Asociación de Investigación de América del Norte;  Arturo Sarukhan, exembajador de México en los Estados Unidos y Andrew Rudma, Director de Monarch Global Strategies.
Entre los participantes estuvieron: Erick Lee, director ejecutivo de la Asociación de Investigación de América del Norte; los exembajadores de México ante EE.UU. Arturo Sarukhan y Leslie Bassett; y Andrew Rudma, director de Monarch Global Strategies.

SAN FRANCISCO - Expertos de Estados Unidos y México coinciden en que, tal y como han demostrado experiencias anteriores, el cierre de la frontera no es la solución para frenar la pandemia actual. Intentar controlar el coronavirus por separado y cortar la cadena de suministros solo pone en situación de vulnerabilidad a los ciudadanos con menos recursos.

La colaboración bilateral y la generación de acuerdos tanto en el campo médico como migratorio serían fundamentales en el proceso.

El tema abordado por el Instituto México del Centro Wilson reunió a expertos del tema tomando como base el documento 'Pandemias y más allá (El potencial de la colaboración EE.UU.-México en la salud pública'.

Los expertos de ambos países, entre los que destacó la exembajadora de Estados Unidos en México, Leslie Bassett, y R.J. Dutton, exdirector de la Oficina de Salud de la Frontera del departamento de Salud Pública del estado de Texas; mencionaron la importancia de una estrategia coordinada y cómo las lecciones aprendidas durante crisis santiarias previas, como la de la H1N1,  pueden aplicarse a la pandemia de COVID-19.

La exembajadora de Estados Unidos en México Leslie Bassett, habla del trabajo que México realizó durante la pandemia de H1N1 y lo pone de ejemplo para el trabajo de la actual crisis de COVID-19.

La historia reciente de tal coordinación ha sido exitosa, pero después de cada episodio, los gobiernos han reconocido la necesidad de modificar los marcos existentes y de aprender políticas a partir de la experiencia.

Sin embargo Bassett dijo que “desafortunamente algunas de las medidas tienen que empezar de cero cuando los gobiernos cambian “, lo que pone a la población en desventaja y también puede afectar el manejo de futuras pandemias.

Por su parte Andrew Rudma, director de Monarch Global Strategies explicó que para manejar las anteriores y la actual pandemia era necesario reconocer tres puntos clave: “No podemos manejar la pandemia solos. Se necesitan instituciones que puedan ir más allá de la política o de las relaciones políticas y, finalmente, el manejo de la producción industrial debe ser considerado siempre junto con estas medidas para garantizar que no haya desabastecimientos de productos”.

El exembajador de México, Arturo Sarukhan, coincidió en este punto, recalcando que una lección “que tenemos que aprender es como proteger la cadena de distribución de dispositivos médicos, que mayormente son importados”, entonces con el cierre de las fronteras México se queda sin opción para dichas terminales u otros materiales médicos que procedan de Estados Unidos u otros países.

De acuerdo a los panelistas, la calidad de vida en las comunidades fronterizas entre México y Estados Unidos se verá afectada de forma negativa y hasta niveles inimaginables por la pandemia, ya que la relación de las dos naciones no solo se basa en el comercio, el turismo y una serie de ventajas comparativas, sino también en una red de esfuerzos de colaboración diplomática y epidemiológica para salvaguardar la salud a escala comunitaria, regional y nacional.

De ahí que cualquier cierre genera un fuerte impacto en ambos países.

Peatones, uno de ellos emboazado con una máscara facial, caminaban el martes por una calle casi vacía del Paseo de la Reforma en la Ciudad de México.

En el caso especifico de México el tema de la pandemia se complica especialmente, según Ducan Wood, director del Instituto México y organizador del panel, quien explicó que para  el país latinoamericano “las perspectivas parecen particularmente peligrosas”, ya que éste enfrenta un desafío adicional debido a la falta de recursos.

“El gobierno parece estar despertando a la gravedad de la crisis, pero existen temores generalizados de que el sistema de salud se verá totalmente abrumado por la crisis que se avecina, con escasez de medicamentos y recortes presupuestarios que afectan la prestación de atención médica incluso antes del brote”, afirma.

Cooperación, la clave

Los panelistas coincidieron en que la cooperación en salud pública entre estos dos países debe ir  más allá de las pandemias.

“Existe una necesidad apremiante de que las autoridades de ambos países extiendan y profundicen su cooperación más allá de la crisis actual. Armonizar las prácticas reguladoras para acelerar el lanzamiento de medicamentos al mercado, hacer que los ensayos clínicos sean más efectivos y más ricos en datos, alentar un mercado integrado para los servicios de atención médica, beneficiarse de procesos de producción integrados en dispositivos médicos e invertir en capital humano impactaría positivamente en la prevención y manejo de futuras crisis” apuntó Wood.