Miles de migrantes han llegado a Cúcuta en los últimos días desde el interior del país como parte del corredor humanitario que facilita a los migrantes volver a Venezuela.

“Hemos mantenido un corredor humanitario para las más de tres mil personas de Venezuela que decidieron volver, lo cual es una tragedia, porque no tienen un futuro allá”, dijo Felipe Muñoz, asesor presidencial de Colombia para la crisis de los migrantes,

Para el gobierno colombiano “es una tragedia” que más de tres mil migrantes hayan decidido volver a Venezuela en medio de la pandemia por el coronavirus, que ha dejado a la deriva a los venezolanos, quienes dependían en su mayoría del empleo informal para sobrevivir.

“Hemos mantenido un corredor humanitario para las más de tres mil personas de Venezuela que decidieron volver, lo cual es una tragedia, porque no tienen un futuro allá”, dijo Felipe Muñoz, el asesor presidencial para la crisis de los migrantes, en una teleconferencia el miércoles.

Muñoz explicó que la decisión de Colombia de cerrar la frontera oriental con Venezuela se debió a “motivos de salud” ya que “no tienen ningún tipo de información epidemiológica” por parte del gobierno en disputa de Nicolás Maduro.

En la ciudad fronteriza de Cúcuta, sin embargo, las organizaciones que ayudan a los migrantes han denunciado que la llegada de personas desde las principales ciudades del país, en buses fletados por el gobierno como parte del corredor humanitario, es una “bomba de tiempo”.

“Cúcuta se va a convertir en una autopista para el contagio porque están llegando miles de personas en buses, cientos de personas caminando”, dijo a la Voz de América el lunes el vocero de la ONG Red Humanitaria, José Luis Muñoz.

Para el portavoz de Red Humanitaria, más que facilitar un corredor para permitir que las personas vuelvan, la solución debería ser “ir a las casas y solucionarles el problema de la crisis alimentaria para que la gente no se vaya”.

El gobierno de Iván Duque, afirmó el Felipe Muñoz, está en el proceso de distribuir más de 200,000 canastas alimentarias en 47 municipalidades del país a los migrantes venezolanos. También está trabajando con las organizaciones internacionales para “transformar todos los programas en dinero en efectivo”.

“[Los migrantes] necesitan efectivo para pagar su alquiler y comprar comida”, señaló el funcionario.