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Comentarios sobre neo-nazis dejan a Trump con pocos defensores

  • Voz de América - Redacción

El presidente Donald Trump aborda el Air Force One de regreso a Washington.

Los funcionarios de gobierno y legisladores republicanos que usualmente participan en los programas de entrevistas dominicales en las cadenas de televisión estadounidenses estuvieron conspicuamente ausentes y en silencio el domingo, dejando que las criticas a los comentarios del presidente Donald Trump sobre la violencia racial en Charlottesville siguieran debilitando su presidencia.

“Para darles una idea de lo reacios que están los republicanos de hablar sobre el presidente Trump esta semana, ningún miembro del actual liderazgo republicano en el Congreso aceptó venir a este programa esta mañana”, dijo el presentador de Meet The Press de la cadena NBC, Chuck Todd.

Otros programas en otras cadenas, como ABC, CBS, CNN e incluso Fox, esta última usualmente con cobertura favorable al presidente, tuvieron el mismo problema.

La anfitriona de This Week de ABC, Martha Raddatz, dijo que la Casa Blanca prefirió sugerir como invitados a líderes evangélicos. El reverendo Jerry Falwell Jr, presidente de la Liberty University, fue el suyo.

Los comentarios del presidente, en los que equiparó a los grupos neo-nazis y supremacistas blancos con los movimientos antirracistas, provocaron, además de numerosas críticas, el distanciamiento de empresarios, militares, asesores, artistas, deportistas y legisladores de ambos partidos.

Algunos republicanos llegaron a expresar serias dudas sobre la capacidad y el temperamento del presidente, y en el caso de una demócrata liberal, hasta una propuesta de ley que obligaría a certificar la capacidad mental del mandatario.

El presidente se vio obligado a disolver varios paneles de asesores y el domingo anunció que ni él ni la primera dama, Melania Trump, participarían en una tradicional ceremonia en honor a personajes destacados del mundo artístico en el Kennedy Center de la capital estadounidense.

“Es imposible ver un escenario bajo el cual esto sea sostenible durante un período de cuatro años, dijo a la AP, Chip Lake, un funcionario del Partido Republicano de Georgia.

Pero Trump sigue contando con el apoyo de por lo menos un tercio del país y de la mayoría del electorado republicano. Una encuesta de NBC News/ Marist polls divulgada el domingo estableció que en tres de los estados clave que ayudaron a elegir a Trump —Pennsylvania, Wisconsin y Michigan—35 por ciento de la gente sigue aprobando su presidencia. Los otros dos tercios dicen sentirse “avergonzados” por su conducta.

El reverendo Falwell Jr. dijo a la cadena ABC, que es posible que Trump no sea muy educado o políticamente correcto, pero aseguró que no es racista.

De igual manera, el exgobernador de Arkansas, Mike Huckabee, padre de la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, que la semana pasada criticó “el comportamiento perverso, pecaminoso y desagradable” de los nacionalistas blancos, dijo el domingo que la comunidad evangélica respalda a Trump.

Trump ha logrado sobrevivir antes a las críticas feroces, como cuando los legisladores republicanos se distanciaron de él tras la divulgación de una conversación con un presentador de televisión en la que hizo comentarios sexuales contra las mujeres. Muchos de esos congresistas terminaron votando por Trump y le han tratado de apoyar desde el Capitolio.

Brian Wesrate, un empresario en pequeño de Wisconsin, que también es presidente de un distrito congresional del Partido Republicano en ese estado, dijo a la AP que los seguidores de Trump desde hace tiempo han aceptado la naturaleza poco convencional del presidente.

“Yo no creo que nada haya cambiado entre lo que hay ahora y lo que hubo durante las elecciones”, dijo. “El presidente sigue siendo un mal preparado e imprudente orador que recurre a Twitter demasiado. Eso no es nuevo… El presidente sigue siendo el mismo y la izquierda sigue siendo la misma izquierda”.

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