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El sentido común es llave del éxito


Un par de estadounidenses escriben un libro sobre los beneficios del uso del sentido común para los individuos y las instituciones.

Hacer lo correcto ayuda a las personas y a las organizaciones a lograr el éxito. Sin embargo, saber qué es lo correcto no es algo fácil.

En el libro Sentido común: la forma correcta de hacer lo correcto los autores Barry Schwartz y Kenneth Sharp explican que es posible desarrollar un buen criterio que ayude a la gente a tomar las decisiones adecuadas. Ellos aclaran que el proceso requiere de práctica, equivocación y determinación.

El sentido común

El concepto del sentido común viene de Aristóteles. Schwartz explica que el filósofo griego planteó dos argumentos sobre este comportamiento.

“Uno, que no hay reglas éticas o principios que nos digan qué es lo correcto en toda situación”, explica el autor. “El mundo es muy complicado, variado y usted necesita usar su juicio, que es lo que Aristóteles denominó sabiduría. Y sabiduría popular o práctica es lo que utilizamos todos los días al interactuar con nuestros amigos, nuestros hijos, nuestros pacientes o estudiantes. No es un ideal abstracto. Es algo muy concreto y lo ves en cómo tratamos a las otras personas diariamente”, dijo Schwartz.

La sociedad y las instituciones crean reglas, procedimientos y programas de incentivos para estimular a la gente a hacer lo correcto, pero Schwartz escribe que seguir estas regulaciones ciegamente no siembra sabiduría. Y aunque esos libros de normas son necesrios, el tomar la decisión adecuada, ya sea en el trabajo, enseñando, con un paciente, etcétera, requiere de experiencia, intento y error, aprender de esos errores y tener la oportunidad de hacerlo otra vez.

Poner la sabiduría en práctica

Schwartz y Sharp dicen creer que la sabiduría y el sentido común se pueden poner en práctica y en su libro hablan de los “renegados”.

“Estas son las clases de personas que trabajan dentro de un sistema que desestimula la sabiduría y el sentido común. Por ejemplo, es el profesor que tiene que seguir un texto, pero encuentra la forma de evitar las reglas para lograr mejores beneficios en los estudiantes. Hay muchas personas así alrededor, pero están nadando a contracorriente. No tienen ayuda y de hecho pueden perder sus trabajos si descubren lo que hacen. Las instituciones que tienen más futuro son las que aprecian y cultivan la sabiduría de sus empleados. En el libro, ponemos el ejemplo de la facultad de medicina de la Universidad de Harvard”, explica Schwartz.

Este centro de entrenamiento profesional permite a sus estudiantes de medicina, quienes ya saben las reglas y regulaciones de su profesión, gastar un dia a la semana trabajando con sus pacientes en la clínica. A diferencia de otros programas, los doctores tienen el tiempo de seguir a sus pacientes a lo largo de todo el año y comprobar su evolución.

Con este proceso ganan “el sentido común” del que hablaba Aristóteles.

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