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Muere exdictador guatemalteco Ríos Montt y es enterrado a toda prisa


El deceso de Efraín Ríos Montt, a causa de un infarto, fue anunciado la mañana del domingo y por la tarde, su cuerpo ya había sido enterrado en un cementerio local.

El exdictador guatemalteco Efraín Ríos Montt murió el domingo a los 91 años sin cumplir sentencia firme después de que un tribunal anulara el juicio por crímenes durante su sangriento gobierno de facto en la década de los 80.

Sus abogados informaron del deceso a causa de un infarto la mañana del domingo y por la tarde, su cuerpo ya había sido enterrado en un cementerio local, sin dar tiempo a rendirle honores, como lo había sopesado el Congreso de Guatemala.

“Mi padre murió libre, recuérdenlo todos, libre”, subrayó su hija Zury Ríos a modo de epitafio al darle un último adiós junto a familiares, amigos y militares.

Uno de sus abogados, Luis Rosales, ya había indicado que “murió en paz y tranquilo”, con la convicción de que “aquí no hubo genocidio”.

Por el contrario, Claudia Paz y Paz, exfiscal general guatemalteca que jugó un rol decisivo en la presentación de cargos contra militares acusados de cometer atrocidades durante la guerra civil, dijo en su cuenta de Twitter, que Ríos Montt “murió enfrentando la justicia”.

Su mandato de apenas 17 meses entre 1982 y 1983 fue símbolo de las crueles dictaduras que gobernaron Centroamérica con apoyo de Estados Unidos esa época, en la que se buscaba eliminar a las guerrillas marxistas que surgieron en casi todos los países de la región.

El exgeneral fue condenado a 80 años de prisión en mayo de 2013 por una ofensiva en la que sus militares supuestamente torturaron, violaron y masacraron a miles de indígenas de origen maya, pero apenas 10 días después la Corte Suprema del país ordenó repetir el “histórico” juicio por errores de procedimiento.

Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional denunciaron la decisión como una burla a la justicia, que dejó impune uno de los episodios más sangrientos de las cuatro décadas de guerra civil entre militares y guerrilleros izquierdistas.

El proceso judicial se reactivó en 2015, pero quedó paralizado de nuevo un año más tarde por apelaciones. Un tribunal le abrió una nueva causa en marzo de 2017 por la masacre de Las Dos Erres, donde los militares supuestamente asesinaron a unas 160 personas en diciembre de 1982.

Sin embargo, tras ser diagnosticado con demencia senil irreversible en 2015, el nonagenario exmilitar de poblado bigote y gruesas gafas de pasta se libró de volver a acudir personalmente a tribunales y nunca pisaría la cárcel.

De la talla de Pinochet

Ríos Montt, quien llegó al poder en un golpe sin sangre en 1982 y fue derrocado al año siguiente por su ministro de Defensa, ha sido comparado con otros militares latinoamericanos que gobernaron con mano de hierro y sin escrúpulos, desde Augusto Pinochet en Chile a Manuel Antonio Noriega en Panamá.

En su momento, Ríos Montt recibió el abierto respaldo de la Casa Blanca, que temía que la mayor economía de Centroamérica pudiera caer en manos del comunismo en plena Guerra Fría, y el presidente Ronald Reagan llegó a describirlo como “un hombre de gran integridad personal” y “comprometido con la democracia”.

En la década de 1990, trató de volver a la presidencia mediante las urnas. Sin embargo, cuando finalmente logró ser candidato en 2003, tras dos intentos bloqueados por la Constitución, fue derrotado.

Aún así, fue congresista por casi dos décadas y presidente del legislativo como líder del Frente Republicano Guatemalteco, un partido de derecha que fundó con su hija Zury, mientras activistas trataban de procesarlo en España por crímenes de guerra.

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