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Regresa la esposa y madre de víctimas ahogadas en Río Bravo


Tania Vanessa Avalos se detiene cerca de donde un miembro del gobierno da una conferencia de prensa después de su llegada a San Salvador, El Salvador, el jueves 28 de junio de 2019. Ella es la esposa del hombre que se ahogó junto con su hija de 23 meses tratando de cruzar Río Bra

Tania Vanessa Ávalos, la joven esposa y madre de las dos salvadoreños que murieron ahogados cuando trataron de cruzar el Río Bravo buscando llegar a Estados Unidos, regresó el viernes a El Salvador, pero sin sus seres queridos y con todos sus sueños rotos.

La foto de su Óscar, su marido, y Valeria, su hija de 23 meses, generó múltiples reacciones sobre el drama que padecen los migrantes cuando se ven obligados a dejar sus países de origen.

“Nos hemos movilizado hasta acá para dar el debido recibimiento a los familiares del señor Óscar Martínez y la pequeña Valeria, cuyo caso ha consternado a la opinión pública nacional y mundial”, dijo en una breve declaración el vicecanciller para los salvadoreños en el exterior, Mauricio Cabrera.

En la presentación ante la prensa, Cabrera estaba acompañada de Tania, que lucía visiblemente afectada. La joven ha pedido a la prensa que la dejen sola, que respeten su dolor.

Tania llegó junto a Milton de Jesús Paredes, otro salvadoreño amigo de la familia que los acompañaba en su travesía hacia Estados Unidos, pero los cuerpos de su esposo y de su pequeña hija no llegaron.

El cónsul de El Salvador en la ciudad mexicana de Monterrey, Rafael Rosales, explicó que se analizaron las opciones para el traslado de los cuerpos y que debido a los complicado de los tramites decidieron que llegarán vía terrestre

“El procedimiento es vía terrestre porque es mucho más rápido y también nos ayudaba al cuidado de los cuerpos, para que estuvieran intactos para su venida al país”, dijo.

Se espera que los cuerpos lleguen el domingo a la La Hachadura, frontera con Guatemala, donde serán recibidos por funcionarios de la cancillería salvadoreña.

Óscar Alberto Martínez Ramírez, de 25 años, y su hija Valeria Ramírez fueron arrastrados por la corriente el domingo cerca de Matamoros, México, y Brownsville, Texas. Una fotografía de sus cadáveres muestra a la niña metida en la camiseta de Martínez y abrazando a su papá del cuello, una imagen que ilustra los peligros que enfrentan los migrantes mientras intentan llegar a Estados Unidos y las medidas desesperadas a las que recurren ante las políticas diseñadas para disuadirlos.

En su mensaje, el vicecanciller Cabrera reiteró el llamado a los salvadoreños “para que no pongan en riesgo sus vidas y las de sus hijos” y que no confíen en los traficantes de personas, también conocidos como coyotes, porque “solo buscan su propio beneficio y que en muchas ocasiones no cumplen con las promesas que hacen”.

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