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Los primeros 100 días del Papa Francisco


El Papa abraza a un niño al llegar a la Plaza de San Pedro el miércoles 19 de junio para su audiencia semanal.
El Papa abraza a un niño al llegar a la Plaza de San Pedro el miércoles 19 de junio para su audiencia semanal.

En tres meses, el primer Sumo Pontífice latinoamericano ha impuesto un nuevo estilo en el Vaticano que busca acercar más la iglesia a los feligreses.

El Papa Francisco cumple el próximo lunes sus primeros 100 días de Pontificado rodeado por una aureola de popularidad no solo por ser el primer Santo Padre latinoamericano sino por sus permanentes y cada vez más aleccionadoras demostraciones de humildad.

Como se ha hecho ya habitual, el Papa recorrió la víspera la plaza de la Basílica de San Pedro en el Vaticano donde miles de fieles lo aguardaban congregados para recibir la bendición y estar entre quienes le estrechan la mano.

Fuentes de la Santa Sede aseguran que la plaza tiene capacidad para acoger en casos excepcionales hasta 150 mil personas y que solo en la audiencia general del pasado 12 de junio la concurrencia de fieles fue de 120 mil, hasta ahora la mayor.

Al final de la audiencia este miércoles mientras saludaba a los feligreses el Sumo Pontífice se topó con un niño con síndrome de Down que le pidió encarecidamente que lo subiera con él al papamóvil, y el Papa lo complació.

Una de sus decisiones que le han granjeado gran simpatía popular es la de no residir en el lujoso apartamento pontificio en el que vivieron sus antecesores, y en su lugar alojarse en la residencia de Santa Marta, un aposento más modesto en el Vaticano.

En línea con la reforma de la iglesia católica que muchos expertos dan por sentado que Jorge Bergoglio llevará a cabo durante su pontificado, hace apenas dos semanas el Papa denunció la pobreza en el mundo como un “escándalo” y dijo que los cristianos tienen que implicarse en la política y no "lavarse las manos, como Pilato".

Ya en su primer encuentro con la prensa el pasado 16 de marzo había subrayado cuánto le gustaría ver “ una Iglesia pobre y para los pobres", y luego el 5 de junio advirtió que el ser humano está en "peligro" porque en el mundo "no manda el hombre, sino el dinero".

Esta última idea la reiteró esta semana, el día 16, cuando a propósito de la celebración de la Cumbre del G-8 envió una carta al primer ministro británico, David Cameron.

En la misiva subrayó que el fin de la economía y de la política es ponerse al servicio de los hombres, comenzando por los más débiles, y que el dinero "debe servir y no gobernar".
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