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Papa dice que en Chile hay cultura de abuso y encubrimiento


El papa Francisco saluda a los peregrinos reunidos para su audiencia general en la Plaza de San Pedro en Roma, el miércoles 30 de mayo de 2018.

El Papa afirmó el jueves que en la iglesia chilena hay una cultura de abuso y encubrimiento. Francisco es el primer pontífice en realizar públicamente ese tipo de alusiones contra la institución católica.

El Papa se dirigió a los cristianos de Chile en una carta de ocho páginas que fue entregada a los periodistas en una rueda de prensa de dos miembros del Comité Permanente del Episcopado, en la que exhortó a todas las diócesis a unir sus esfuerzos "para promover lucida y estratégicamente una cultura del cuidado y la protección".

La carta fue enviada en medio de la debacle que aqueja a la institución en Chile, que espera que el Vaticano confirme o destituya a parte o a todos sus 31 obispos activos tras ser señalados de negligencia en el manejo de acusaciones de abuso sexual a menores.

Unas horas antes de que se difundiera en Chile la carta del Papa, en El Vaticano se informó que los investigadores papales que indagaron las negligencias de la iglesia local viajarán próximamente a Osorno, diócesis del obispo Juan Barros, causante de un bochorno a Francisco durante su visita a Chile en enero.

No hay fecha exacta del viaje de monseñor Charles Scicluna y del sacerdote Jordi Bertomeu, aunque se sabe que será una visita pastoral, no investigativa de abusos sexuales, como la realizada en Santiago en febrero.

Barros no ha sido visto desde que viajó a Roma convocado junto a los obispos por Francisco. Su diócesis emitió un escueto comunicado el jueves a propósito de la visita de Scicluna y Bertomeu que señala que "nos disponemos a colaborar para los buenos frutos de este generoso esfuerzo".

En su carta, Francisco abogó por que "nunca más" se dé una "cultura del abuso, así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse".

En la Argentina natal del Pontífice, el "Nunca Más" alude al rechazo a la dictadura militar, 1976-1983, que dejó unos 30.000 desaparecidos.

El duro juicio de Francisco surge tras la investigación de Scicluna y Bertomeu sobre las acusaciones de encubrimiento de abuso sexual que pesan sobre el obispo Barros, formado por el cura Fernando Karadima, considerado unos de los peores agresores sexuales de la iglesia católica local y quien cumple una condena a una vida de penitencia y oración.

Durante su visita a Chile en enero, el Papa defendió a Barros y afirmó que no había pruebas en su contra. Además, trató de calumniadores a las víctimas que acusan al obispo.

Barros apareció al lado del Papa en sus principales actividades.

Tras recibir fuertes críticas, Francisco envió a Chile a Scicluna y Bertomeu, quienes después de entrevistar a 64 personas y elaborar un informe de 2.300 páginas, concluyeron que en la iglesia chilena se cometieron todo tipo de abusos sin que fueran investigados, o si se hizo fue de manera negligente, además de que se destruyeron pruebas comprometedoras y se desoyó a las víctimas que les pidieron ayuda.

"Hay que recordar que el Papa creó el problema, decidió mantener el problema y después agudizarlo tratándonos de tontos y zurdos, por lo tanto, que haga un guiño particular a Osorno es la condición mínima", dijo Juan Carlos Claret, vocero del movimiento de laicos que desde hace tres años batalla por la salida de Barros.

Una carta difundida por The Associated Press recientemente reveló que Francisco conocía las acusaciones que pesaban sobre Barros al momento de designarlo como obispo de Osorno y también que había oposición de algunos prelados a su nombramiento.

Por los señalamientos en su contra, la presencia de este obispo dividió a la comunidad de laicos, que en tres años se distanciaron no sólo de la iglesia local sino también entre familiares partidarios o detractores del obispo.

El secretario general del Comité Permanente, obispo Fernando Ramos, señaló que los obispos locales están trabajando "con respecto a la crisis que vivimos como iglesia", preparando una propuesta global para mejorar.

Ramos volvió a admitir que la iglesia "ha causado más daño" al no haber escuchado a las víctimas, y dijo que el papa los llamó "a que superemos la cultura del abuso y del encubrimiento".

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