Enlaces para accesibilidad

Ministro de exteriores británico en Washington por pacto iraní


Boris Johnson tiene previsto reunirse con el vicepresidente Mike Pence, el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, y los encargados de política exterior en el congreso.

El ministro de Relaciones Exteriores británico Boris Johnson inicia este lunes una visita de dos días a Washington, para tratar de convencer al gobierno de Donald Trump de no retirarse del pacto nuclear iraní.

El representante británico tiene previsto reunirse con el vicepresidente Mike Pence, el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, y los encargados de política exterior en el congreso.

Johnson ha dicho que el Reino Unido, que sigue comprometido con el acuerdo, Estados Unidos y Europa estaban "unidos en sus esfuerzos por hacer frente al comportamiento iraní, que hace menos segura la región de Oriente Medio, sus actividades.

Trump ha amenazado con retirar al país del acuerdo el 12 de mayo, exigiendo a sus aliados europeos que "arreglen los terribles fallos" o de lo contrario él volverá a imponer sanciones.

En principio, el 12 de mayo, a más tardar, Donald Trump debe anunciar si Estados Unidos se retira del acuerdo firmado en julio de 2015 por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China) más Alemania e Irán.

Mientras tanto, el presidente iraní, Hasan Rohani, dijo en un discurso que “si Estados Unidos abandona el acuerdo nuclear, verán pronto que lo lamentarán como nunca en la historia”.

Millones en juego

Desde aviones hasta yacimientos de petróleo, miles de millones de dólares están en juego con el acuerdo.

Sin importar dónde están basadas, virtualmente todas las multinacionales tienen operaciones y transacciones bancarias en Estados Unidos, lo que significa que un regreso a las sanciones previas al acuerdo pudiera perjudicar contratos hechos después del acuerdo del 2015.

Esa amenaza de por sí ha sido suficiente para ahuyentar a firmas reacias al riesgo, como Boeing Co., que han sido lentas en implementar acuerdos a los que se llegó hace meses. Una retirada completa de Estados Unidos crearía más caos y casi seguramente asustaría a quienes que están considerando arriesgarse.

El acuerdo nuclear del 2015 con Irán levantó las severas sanciones económicas que aislaron a Irán del mercado mundial de petróleo y la banca internacional. A cambio, Teherán limitó su enriquecimiento de uranio, reconfiguró un reactor de agua pesada para que no pudiese producir plutonio y redujo sus existencias de uranio y su suministro de centrífugas.

Para las empresas occidentales, el acuerdo significó acceso al mercado iraní de 80 millones de personas. Más prominentemente, los fabricantes de aviones se apresuraron a remplazar la avejentada flotilla civil del país.

En diciembre del 2016, Airbus Group firmó un acuerdo con la aerolínea nacional de Irán, IranAir, para venderle 100 aviones por alrededor de 19.000 millones de dólares. Boeing más adelante llegó a un acuerdo con IranAir para venderle 80 aviones por unos 17.000 millones de dólares, prometiendo entregas a partir del 2017 y hasta el 2025. Boeing además firmó un acuerdo con la iraní Aseman Airlines para 30 aviones por 3.000 millones de dólares.

Pero Boeing aún no le ha entregado un avión a Irán. El director general de Boeing dijo recientemente que entiende "los riesgos e implicaciones relacionados con el acuerdo aeronáutico con Irán", que sería el mayor acuerdo comercial entre una compañía estadounidense e Irán desde la ocupación de la embajada de Estados Unidos en Teherán en 1979.

"Continuamos siguiendo la pauta del gobierno estadounidense en este caso y todo se está haciendo de acuerdo con ese proceso", dijo Dennis Muilenburg en una teleconferencia sobre las ganancias trimestrales el 25 de abril. "No tenemos entregas a Irán programadas este año, así que todas han sido diferidas, de acuerdo con el proceso del gobierno estadounidense".

Facebook Forum

XS
SM
MD
LG