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Obispo crítico del gobierno de Nicaragua celebra misa en Miami


Archivo - El obispo auxiliar de Managua Silivo Báez ora durante la misa el 6 de mayo de 2018 en la iglesia Sagrado Corazón en Managua, Nicaragua.

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, ofició este domingo una misa en Miami previo a su viaje a Roma donde se establecerá por tiempo indefinido, tras ser transferido al Vaticano por el papa Francisco.

“Las heridas del pueblo de Nicaragua todavía sangran, pero esas heridas van a resucitar”, dijo monseñor Báez ante centenares de fieles, muchos de ellos nicaragüenses, en alusión a la crisis que vive el país tras el estallido de protestas sociales contra el gobierno de Daniel Ortega hace un año.

También le pidió a Dios fortaleza para poder “construir y luchar por un mundo más humano y más justo”, ante los asistentes que abarrotaron la iglesia en la parroquia Santa Ágatha.

Muchos de los asistentes a la misa eran nicaragüenses que huyeron de la represión de los últimos meses. Algunos ondeaban banderas de su país y globos azules y blancos, los colores del pabellón nacional.

Considerado un fuerte crítico de Ortega, el obispo católico abandonó el martes el país tras ser requerido por el papa Francisco en el Vaticano por tiempo indefinido. Visitó Miami para compartir unos días con familiares y según dijo el lunes viajará a Roma.

Un momento emotivo tuvo lugar al concluir el oficio religioso, cuando varios asistentes bailaron al son de canciones típicas de Nicaragua y le cantaron las “mañanitas” a Báez, que este domingo cumplió 61 años.

Rodeado por simpatizantes que lo abrazaban y aplaudían, el obispo dijo que considera “un privilegio haber trabajado junto al pueblo nicaragüense” en la última década. Báez nació en Nicaragua, pero vivió en Roma durante 30 años antes de regresar al país en 2009.

“Llevo la maleta llena de dones y de lágrimas. El mayor don fue acompañar como pastor al pueblo de Nicaragua en sus alegrías y sus tristezas, en su esperanza y en su cruz. Seguiré siempre con ustedes y Nicaragua será libre”, afirmó.

Báez también exigió la libertad de los periodistas Miguel Mora y Lucía Pineda, quienes están presos desde el 21 de diciembre. “Los llevo en mi corazón, sigo rezando por ellos”, afirmó.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la “represión estatal a los manifestantes civiles” dejó al menos 325 muertos y más de 2.000 heridos, así como más de 700 presos y más de 50.000 exiliados.

Báez participó el año pasado como mediador durante un breve primer diálogo entre el gobierno y la oposición para resolver la grave crisis política. El presidente Ortega, quien invitó a la Iglesia como mediadora del proceso, posteriormente criticó a los obispos y los acusó de planear un golpe de Estado.

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