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Randall y Diggins ganan medalla de oro en Pyeongchang


Jessica Diggins (derecha) y Kikkan Randall celebran tras ganar la medalla de oro en esquí de fondo en los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang, Corea del Sur, el miércoles, 21 de febrero de 2018.

Kikkan Randall y Jessie Diggins hicieron historia el miércoles, al ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang, la primera medalla jamás ganada por mujeres estadounidenses en esquí de fondo.

Las estadounidenses vencieron a Suecia por 19 segundos. Noruega ganó el bronce, casi tres segundos después.

Randall y Diggins se unieron a Bill Koch como los únicos esquiadores estadounidenses en ganar medallas olímpicas en ese deporte. Koch ganó la medalla de plata hace 42 años en los Juegos de Innsbruck.

Diggins y Randall se han estado preparando para este momento durante años, desde que se unieron para ganar el oro en campeonatos mundiales en 2013.

Lindsey Vonn gana medalla de bronce

La estadounidense Lindsey Vonn reacciona al ganar la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeonChang, el miércoles, 21 de febrero de 2018.
La estadounidense Lindsey Vonn reacciona al ganar la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeonChang, el miércoles, 21 de febrero de 2018.

La italiana Sofia Goggia consiguió el oro en el descenso libre del esquí alpino el miércoles, mientras que la estadounidense Lindsey Vonn, su buena amiga, se quedó con la presea de bronce, probablemente en su última participación olímpica en esta prueba.

Por su parte, la chilena Noelle Barahona, quien compite en sus cuartos Juegos Olímpicos de Invierno, obtuvo el 25to puesto.

De manera sorpresiva, la noruega Ragnhild Mowinckel se quedó con la medalla de plata, tras realizar un recorrido impresionante, en el 19no turno de la competencia. Mowinckel se llevó también una presea plateada en estos juegos, en el eslalon gigante.

Goggia finalizó con un tiempo de un minuto, 39,22 segundos. Superó por nueve centésimas a Mowinckel, mientras que Vonn finalizó 47 centésimas detrás de Goggia.

A sus 33 años, Vonn es la mujer más veterana en conseguir una medalla en esquí alpino en los Juegos Olímpicos. El récord le pertenecía a la austriaca Michaela Dorfmeister, quien estaba a punto de cumplir 33 años en Turín 2006, cuando se coronó en descenso libre y eslalon supergigante.

“Desearía seguir. Quisiera que éstos no fueran mis últimos Juegos Olímpicos, pero lo son”, reconoció Vonn, mirando al piso nevado y meneando la cabeza. “Así que trato de aceptar ese hecho y de lidiar con las emociones que implica, además de disfrutar el recorrido”.

Goggia, quien había recibido recientemente consejos de Vonn para ganar, lo consiguió.

“Yo llegué aquí con una metal: vencer a Lindsey Vonn”, reconoció Goggia.

Durante años, Vonn representó el rasero por el que se medían las otras esquiadoras. Y pese a lo mucho que el esquí ha significado para la estadounidense y a todo lo que ella le ha dado en retribución al deporte, está claro que llegó el adiós.

Consiguió un oro en el descenso libre y un bronce en el eslalon supergigante, en Vancouver 2010.

Se ausentó de Sochi 2014, tras dos operaciones para reparar ligamentos rotos en su rodilla derecha. Y ha debido soportar una serie de lesiones.

“Cada alimento que ella ha comido durante los últimos dos años ha sido para preparar este momento. Cada entrenamiento en el gimnasio. La gente no se percata de todo lo que ella ha hecho cada día durante los últimos ocho años para preparar estos dos minutos de hoy”, recalcó Karin Kildow, hermana de Vonn. “La emoción de esto es abrumadora”.

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